Encuentro en línea sobre
Reconstruyendo la Mecánica Original de la Oración14–19 de septiembre de 2026
La oración es universal. Todas las tradiciones practican alguna forma de oración, y todos hemos sido testigos de ella, creamos o no en su eficacia. Sin embargo, lo que hoy sobrevive de la oración es apenas un tenue vestigio de algo que en otro tiempo fue mucho más estructurado: un mecanismo intencional desgastado por generaciones hasta convertirse en hábito. En este encuentro en línea de seis días, exploraremos cómo funcionaba originalmente ese mecanismo y cómo podría utilizarse hoy. Basaremos nuestros experimentos en un antiguo texto egipcio que describe el recorrido de doce horas del dios solar Ra a través de la noche. Relacionaremos este recorrido metafórico con un mantra compuesto por seis órdenes monosilábicas, destinadas a ser entonadas a lo largo de seis respiraciones, y cada día exploraremos la aplicación de este mantra y de sus distintos elementos en nuestra vida cotidiana. Al final del encuentro, deberíamos contar con suficiente evidencia para evaluar si nuestro mantra logra mantener la luz de nuestra consciencia a través de los desafíos de nuestra vida diaria.
El encuentro tendrá un costo. Las reuniones serán grabadas y estarán disponibles posteriormente para su visualización. Lee más a continuación:
El Mayor Desafío del Ser Humano
Suponemos que somos uno. Sin embargo, un cuidadoso estudio de nosotros mismos revela que esta suposición es falsa. Lo que decidimos con una parte de nosotros mismos es deshecho por otra antes de que termine el día. Nos proponemos algo y luego abandonamos nuestro propósito sin siquiera recordar que lo habíamos formulado. La raíz de esta contradicción interna se encuentra en que estamos gobernados por tres cerebros en gran medida independientes: el intelectual, el emocional y el físico. Comenzaremos nuestra exploración de la oración estudiando estos diferentes cerebros, cómo cada uno persigue sus propias prioridades, rara vez consultando a los otros dos, y cómo ninguno de ellos, por sí solo, puede representar correctamente al conjunto.
La oración, en su forma original, no era una petición dirigida a algo fuera de nosotros. Era una petición interior destinada a unir nuestros tres cerebros en un único acuerdo: pensar, sentir y actuar hacia un mismo objetivo, todo al mismo tiempo. Esta interpretación replantea la oración como algo intencional, reproducible y medible, en lugar de un hábito mecánico. El mantra que construiremos gradualmente durante este encuentro intentará orientar el pensamiento, el sentimiento y la postura en una misma dirección durante un período determinado de tiempo.
Diagrama de los Tres Cerebros
Tumba de Tutmosis III
Amduat: el Libro Egipcio de la Cámara Oculta
La versión más antigua del Amduat que ha llegado hasta nosotros aparece en las paredes de la tumba de Tutmosis I, en el Valle de los Reyes de Egipto, hace aproximadamente 3.500 años. Durante siglos permaneció como uno de los textos funerarios más celosamente custodiados, pintado únicamente en las paredes de las cámaras funerarias reales y destinado a guiar al faraón en su travesía nocturna junto al propio dios solar. Puede que esta sea o no la fuente del mecanismo original de la oración, pero ciertamente constituye su registro intacto más antiguo. Y puesto que hoy nadie reza a Ra, podemos estudiar su lógica sin el peso de las creencias o doctrinas que acompañarían a una tradición aún viva.
El Amduat divide el viaje nocturno del dios solar Ra en doce horas, una por cada división de la noche. Ra navega por el inframundo en su barca solar, atravesando las sombras de los muertos y enfrentándose a la serpiente Apofis, que amenaza con devorarlo antes de que pueda completar su travesía. En la hora más profunda y peligrosa, Ra se une con el cuerpo sepultado de Osiris y, de esta unión, obtiene el poder necesario para continuar. En la duodécima hora emerge renacido como Khepri, el dios escarabajo, elevándose nuevamente hacia el cielo como el sol de un nuevo día.
Enseñanzas Posteriores sobre la Oración
La oración no pertenece exclusivamente a ninguna cultura ni época. Aparece en las postraciones diarias del salat musulmán, en las horas establecidas de la liturgia judía y en la Liturgia de las Horas cristiana, en el rosario y las devociones recitadas del culto cristiano, así como en los mantras y cantos de las prácticas hindúes y budistas. Aunque difieren en lenguaje y postura, todas buscan, sin embargo, lo mismo: una manera de reunir la totalidad del practicante en un único esfuerzo sostenido.
Si observamos con mayor detenimiento, varias de estas tradiciones convergen en una misma estructura subyacente. En el Génesis, seis días de expresión divina rigen la creación, culminando en un séptimo día de descanso. En el budismo tibetano, las seis sílabas «Om Mani Padme Hum» se entonan como una sola frase continua. En la devoción cristiana medieval, el Vía Crucis se originó como una forma de oración compuesta por doce estaciones. Hayan tenido o no algún contacto entre sí estas tradiciones, llegaron a soluciones sorprendentemente similares. Cada una, en su propio lenguaje, abordó el desafío con el que iniciamos este encuentro: un ser humano fragmentado en cerebros que compiten entre sí, y la necesidad de una práctica estructurada capaz de conducirlos hacia la unidad.
Los faraones que encargaron el Amduat llevan muertos más de tres mil años. Los dioses que pueblan sus doce horas ya no son venerados por ninguna persona viva. Pero los tres cerebros que los dividían interiormente han permanecido. Heredamos la misma fragmentación que el Amduat fue concebido para abordar, y es precisamente por eso que un método tan antiguo todavía puede ser puesto a prueba, medido y utilizado hoy de una manera nueva.
Escultura de Kuya entonando seis sílabas
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Reconstruyendo la Mecánica Original de la Oración14–19 de septiembre de 2026

