Encuentro en línea sobre

Las Doce Funciones
Únase a nosotros en un taller en línea de cuatro días que explora las divisiones fundamentales de nuestra psicología…
28–31 de enero de 2026 | 3:00 pm y 8:00 pm UTC
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Leonardo Jesus

Nuestra psicología está compuesta por cuatro mentes independientes, cada una procesando la experiencia a su manera: la función Intelectual piensa y compara; la función Emocional siente y evalúa; y las funciones Motriz e Instintiva se encargan de navegar y vigilar el bienestar de nuestro cuerpo físico. Estas cuatro rara vez funcionan de manera armónica. Con mayor frecuencia, una domina mientras las otras quedan suprimidas o ignoradas. Cada una de las cuatro se subdivide en tres partes. Todas estas partes están obligadas a coexistir, influyéndose mutuamente y dando lugar a doce modos distintos de funcionamiento psicológico.

En este encuentro de cuatro días, superpondremos esta estructura de doce partes sobre La Última Cena de Leonardo da Vinci, donde los doce discípulos están dispuestos en cuatro grupos de tres. Cada grupo exhibe su propio carácter dramático: algunos se inclinan hacia adelante con agitación, otros retroceden con incredulidad, otros conversan entre sí. Exploraremos esta similitud y la utilizaremos como una clave visual para desbloquear nuestra comprensión de cómo opera nuestra maquinaria interior.

El encuentro tendrá un costo. Todas las sesiones serán grabadas para los participantes inscritos. Lea más a continuación:

La Función Motriz

La función motriz gobierna todo movimiento voluntario del cuerpo: caminar, hablar, escribir, gesticular y toda habilidad física aprendida. Nos concede la notable capacidad de automatizar secuencias complejas de acción —andar en bicicleta, teclear en un teclado, conducir un automóvil— que al principio requieren atención concentrada, pero que mediante la repetición se vuelven sin esfuerzo. Esta capacidad de automatización no se limita al movimiento físico; permea las demás funciones y posibilita su fluidez. Ayuda a la función intelectual a vincular palabras y significado de forma continua, y a la función emocional a ajustar reacciones a situaciones sociales con soltura adquirida. En efecto, la función motriz opera como una rueda en movimiento que presta impulso no solo a sí misma, sino a toda nuestra psicología.

Esta naturaleza rotatoria vincula a la función motriz con el tiempo. “Cree” en el tiempo y lo equipara con progreso y logro. La tarea presente es siempre un medio para un fin, un “ahora” que apunta a un “después”. Pero, relegada a una rotación perpetua, cuando ese “después” finalmente llega, la función motriz lo percibe como un nuevo “ahora” que debe sacrificarse por un “después” aún más lejano.
Bajo su influencia caemos en bucles mecánicos repetitivos: volver a reproducir interacciones, ensayar conversaciones imaginarias, tararear melodías recordadas al azar—inercias que colorean nuestro paisaje interno contra nuestra voluntad.

Last Supper - Moving Function

Bartholomé, Santiago el Menor, Andrés | La Última Cena | Leonardo da Vinci

Last Supper - Intellectual Fuction

Mateo, Tadeo, Simón el Zelote | La Última Cena | Leonardo da Vinci

La Función Intelectual

La función intelectual razona, compara, imagina, formula palabras y maneja conceptos abstractos. Gracias a ella podemos sostener temas complejos en la mente, descomponerlos en partes y presentarlos de manera lógica y coherente. Podemos revivir los acontecimientos de ayer en el ojo de la mente o planear el mañana—capacidades posibles únicamente porque tenemos dominio sobre la
abstracción. Esta facultad permea y potencia a las demás funciones. Permite a la función motriz visualizar objetos y ordenarlos en el espacio. Permite a la función emocional considerar el carácter de las personas y concebir distintas maneras de abordarlas. La idea misma de desarrollarnos presupone la capacidad de imaginar que las cosas pueden ser distintas de lo que son por naturaleza—capacidad con la
que contamos gracias a nuestra función intelectual.

Estos ejemplos, sin embargo, presuponen un propósito. En ausencia de propósito, la función intelectual produce una corriente irresistible de pensamientos asociativos llamada ensoñación. Nuestros intentos de observarnos pronto revelan que este pensamiento asociativo es alarmantemente más omnipresente de lo que sospechábamos. Incluso cuando nos damos cuenta de que estamos soñando
despiertos en este mismo momento y reconocemos que es contraproducente, seguimos fuertemente tentados a continuar. Esto se debe a que nuestra ensoñación desenfrenada se ha convertido en una adicción: reemplaza continuamente la realidad por una imagen halagadora de nosotros mismos.

La Función Instintiva

La función instintiva gobierna todos los procesos internos del organismo: respiración, digestión, circulación, la curación de heridas, la regulación de la temperatura—procesos que operan de forma continua sin nuestra participación consciente. Está programada para favorecer condiciones que ayuden a la supervivencia y evitar aquellas que constituyen una amenaza. Formula sus prioridades en consecuencia, incluso cuando estas entran en conflicto con los fines y preferencias de nuestras otras funciones. Sin tales impulsos instintivos careceríamos del sentido para evitar el peligro, de la motivación para ganarnos el sustento diario y de la responsabilidad de proveer a nuestra descendencia. Nuestra especie enfrentaría la extinción.

Las prioridades de la función instintiva no incluyen el desarrollo interior. Mientras hagamos esfuerzos breves e intermitentes por observarnos, solo opondrá una resistencia leve a nuestro progreso. Pero cuando intentamos introducir alguna forma de disciplina interior—algún gobierno alternativo a nuestro modo habitual de funcionar—la función instintiva percibe que sus prioridades están amenazadas y aumenta su resistencia. Puede hacernos sentir demasiado cansados, indispuestos o mareados como para invertir más atención de la estrictamente necesaria. En este sentido, la función instintiva está bajo la ley de la gravedad. Como un río que busca el camino más fácil hacia el mar, siempre persigue la vía de menor resistencia y mayor conservación de energía.

Last Supper - Instinctive Function

Judas, Pedro, Juan | La Última Cena | Leonardo da Vinci

Last Supper - Emotional Function

Tomás, Santiago el Mayor, Felipe | La Última Cena | Leonardo da Vinci

La Función Emocional

La función emocional nos permite percibir la belleza, sentir los estados de ánimo de las personas, captar los motivos detrás de sus acciones e integrarnos en situaciones sociales. Su espectro completo se extiende mucho más allá de estas percepciones básicas, elevándose hasta sentimientos transformadores como el asombro, la empatía, la compasión y el remordimiento de conciencia—
sentimientos que alteran la manera en que nos vemos a nosotros mismos y al undo que nos rodea. Sin embargo, dado que el desarrollo de nuestra esencia suele detenerse tempranamente en la vida, la función emocional—la función de la esencia—suele estar atrofiada. Aprovechamos solo su producción básica de camaradería, humor y chisme, y rara vez nos beneficiamos de su rango superior y transformador. Es como si solo usáramos nuestros teléfonos inteligentes para ver la hora.

Cuando intentamos estudiar nuestras emociones, tropezamos con una actitud subyacente que hace su observación particularmente difícil: su mismo surgimiento nos arrastra. Vienen acompañadas de una convicción profunda que nos pega a ellas y nos ciega a su manifestación. Este abandono de nuestro sentido de sí se llama identificación, y ejerce su fuerza más intensa en nuestro mundo
emocional. Nuestra función emocional no desarrollada distorsiona nuestra percepción al colocarnos en su centro. Todo gira en torno a nosotros; todos nos ignoran o conspiran contra nosotros; todos deberían considerarnos o reconocernos. Engañados por este sesgo, nos tomamos todo de manera personal y experimentamos emociones difíciles por cosas que no tendrían por qué incumbirnos en absoluto.

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